Aunque volar suele ser una experiencia tranquila, las emergencias médicas pueden surgir en cualquier momento. Ya sea durante el vuelo o mientras se está en tierra, tanto el Aeropuerto de San Sebastián como las aerolíneas que operan en él están preparados para actuar con rapidez y eficacia.
Si la emergencia ocurre en tierra, dentro del aeropuerto, el primer paso es la intervención del personal de seguridad y de atención al pasajero. Son los primeros en llegar al lugar y están entrenados para ofrecer primeros auxilios básicos, evaluar la gravedad del caso y activar los protocolos necesarios. El aeropuerto cuenta con desfibriladores automáticos (DEA) ubicados estratégicamente por sus instalaciones, y el personal está capacitado para utilizarlos si es necesario.
En situaciones más graves, se avisa de inmediato a los servicios médicos de emergencia. Gracias a la cercanía de centros hospitalarios en Irún y San Sebastián, una ambulancia puede llegar en cuestión de minutos. En casos extremos, incluso se puede recurrir a la evacuación en helicóptero.
Cuando la emergencia médica ocurre durante el vuelo hacia Hondarribia, el procedimiento cambia, pero la coordinación sigue siendo clave. Los tripulantes de cabina, conocidos como TCP, son los primeros en responder. Su formación incluye conocimientos de primeros auxilios, uso de desfibriladores, atención a desmayos, convulsiones o incluso paradas cardíacas. Si la situación lo requiere, se solicita por megafonía la ayuda de personal médico a bordo, y los pilotos informan al control aéreo para gestionar un aterrizaje prioritario.
En un aeropuerto pequeño como el de San Sebastián, este tipo de coordinación es especialmente importante. Mientras el avión se aproxima, el personal de tierra ya está preparando la llegada: se moviliza una ambulancia y un equipo médico espera a pie de pista para asistir al pasajero en cuanto se abran las puertas. En ocasiones, los pilotos también pueden comunicarse con médicos en tierra a través de sistemas específicos que permiten recibir orientación mientras están en el aire.
Aunque este tipo de situaciones no son frecuentes, los protocolos están pensados para reducir al máximo los tiempos de respuesta y garantizar que cualquier pasajero en apuros reciba atención médica lo antes posible. La combinación de formación, tecnología y cercanía a servicios sanitarios hace que, incluso en un aeropuerto pequeño como el de Hondarribia, la seguridad esté garantizada también en lo más inesperado.


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