El Aeropuerto de San Sebastián y la peligrosa colisión con aves que pudo cambiarlo todo

El 25 de abril de 2005, el vuelo IBE-0453 de Iberia, con destino Madrid, vivió un momento de máxima tensión apenas segundos después de despegar del Aeropuerto de San Sebastián.

A bordo del MD-87 viajaban 65 pasajeros y la tripulación, en lo que parecía una tarde tranquila con viento ligero y sin lluvias. Sin embargo, justo en el momento del despegue desde la pista 22, una bandada de gaviotas cruzó repentinamente la trayectoria del avión, provocando un impacto múltiple.

Varias aves fueron absorbidas por el motor derecho, causando fuertes vibraciones y un ruido anormal que fue percibido de inmediato tanto por la tripulación como por la torre de control, donde observaron llamas saliendo del motor afectado. La tripulación actuó con rapidez, apagando el motor dañado, activando el sistema de extinción de incendios y declarando emergencia.

Con un solo motor en funcionamiento, el avión realizó un giro hacia la derecha rodeando el monte Jaizkibel para regresar al aeropuerto. A pesar de la dificultad de la maniobra, el aterrizaje se llevó a cabo con éxito y sin heridos, aunque un pasajero tuvo que ser atendido por ansiedad.

Este incidente evidenció la necesidad de contar con medidas efectivas para reducir el riesgo de impactos con aves, especialmente en un entorno como el de Hondarribia, donde la proximidad de la bahía de Txingudi hace que la presencia de aves sea una constante.

Para mitigar este riesgo, el aeropuerto cuenta con un alconero que recorre la pista desde la cabecera 04 hasta la 22 con aves entrenadas, como halcones o azores, que actúan como depredadores naturales y ahuyentan a otras aves antes de los despegues y aterrizajes.

Además del uso de rapaces, el aeropuerto emplea otros métodos de disuasión, como luces láser en vuelos que aterrizan al oscurecer. Estas estrategias buscan minimizar la presencia de aves en las inmediaciones de la pista y garantizar operaciones seguras.

El problema de los impactos con aves no es exclusivo de San Sebastián. A nivel mundial, estos incidentes han causado importantes daños en aeronaves e incluso han provocado accidentes graves.

Sin embargo, gracias a la constante vigilancia y al trabajo coordinado entre controladores, pilotos y personal especializado en fauna, el riesgo se mantiene bajo control y la seguridad de las operaciones en el Aeropuerto de San Sebastián sigue siendo una prioridad absoluta.

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