Euskadi cuenta con tres aeropuertos principales: San Sebastián, Bilbao y Vitoria, cada uno con un papel clave en la conectividad de la región, aunque con diferencias importantes en operatividad e infraestructura.
El Aeropuerto de San Sebastián, situado en el municipio de Hondarribia, tiene una pista de 1.754 metros, lo que limita el tipo de aviones que pueden operar allí. Su ubicación entre el río Bidasoa, el mar, montañas y la frontera con Francia hace que ampliar sus instalaciones sea prácticamente imposible.
Además, la niebla y los vientos cruzados (viento que sopla de lado y dificulta el control del avión) complican aún más los aterrizajes, provocando desvíos frecuentes a Bilbao o Vitoria.
A pesar de contar con sistemas para los aterrizajes como EGNOS (una tecnología por satélite que mejora la precisión del GPS en aviación), VOR (una radioayuda terrestre que guía a los aviones mediante señales de radio) y NDB (una baliza de baja frecuencia que ayuda a la navegación aérea), la falta de un ILS (sistema de aterrizaje por instrumentos) y la orografía del terreno hacen que los aterrizajes en condiciones de visibilidad extremadamente baja sean especialmente complicados.
Instalar un sistema ILS no es viable, porque las montañas cercanas impiden su correcto funcionamiento e interferiría con el sistema de Biarritz por su proximidad. Esto se suma a la necesidad de instalar antenas y nueva iluminación específicas en un terreno reducido. Además, el aeropuerto comparte su espacio aéreo con Francia, lo que limita los cambios en las rutas de aproximación.
Bilbao, en cambio, cuenta con una pista de 2.600 metros y un ILS de Categoría I. Su pista más larga y su tecnología para aterrizajes permiten tocar tierra en situaciones complicadas, incluso con niebla muy densa. Esto lo convierte en el aeropuerto más confiable de la región para vuelos comerciales, tanto nacionales como internacionales.
Vitoria se especializa en carga aérea y tiene una pista de 3.600 metros con ILS CAT II/III, lo que le permite operar sin problemas incluso con aviones grandes. Su ubicación en una zona con clima más estable lo hace casi inmune a los desvíos y lo consolida como un centro logístico clave.
Mientras Bilbao y Vitoria se benefician de su infraestructura avanzada, San Sebastián sigue enfrentando retos que afectan su operatividad.
Para reducir los desvíos se podría implementar un sistema como, por ejemplo, el GBAS (una tecnología que ayuda a aproximaciones más precisas), lo que permitiría aterrizar sin necesidad de una visibilidad tan amplia ni grandes obras. Esto ayudaría a mejorar la conectividad del aeropuerto no modificando su entorno natural.


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