Dos aterrizajes frustrados y espera sobre la costa: El reto de volar a Hondarribia

El Aeropuerto de Hondarribia ha vuelto a demostrar por qué es uno de los más exigentes de España para aterrizar. Este viernes, los vuelos procedentes de Madrid y Barcelona tuvieron que abortar su primer intento de aterrizaje debido a la meteorología, que en ese momento se encontraba en condiciones MVFR (Marginal Visual Flight Rules), es decir, con visibilidad reducida y techo de nubes bajo, lo que dificultaba la operación.

El aeropuerto cuenta con un sistema de aproximación basado en VOR, un tipo de radioayuda que permite a los aviones orientarse en la fase final del vuelo, pero requiere que los pilotos tengan visibilidad de, al menos, 3,5 km de distancia estando a 650 pies de altitud (unos 200 metros sobre el suelo) antes de tocar la pista. A diferencia de otros aeropuertos más grandes, Hondarribia no dispone de un sistema ILS, que permite aterrizar con niebla densa o condiciones de baja visibilidad.

Aunque 2021 se introdujeron nuevas rutas de aproximación RNP, estas solo mejoraron ligeramente la distancia mínima necesaria para ver la pista. La más reciente implementación del sistema EGNOS en 2024, ofrece mínimos mejores de aproximación vertical a 290 ft y el horizontal prácticamente a nivel de pista (cabecera 22). Pero no todas las aerolíneas que operan aquí tienen aviones equipados para usarlo, por lo que los pilotos siguen dependiendo de las limitaciones del sistema actual.

En este contexto, la única opción para los pilotos cuando no se cumplen los mínimos es realizar un procedimiento de “motor y al aire” o go-around, que consiste en interrumpir el aterrizaje y volver a ganar altitud para desviarse a otro aeropuerto si las condiciones no mejoran o intentar la maniobra de nuevo.

Eso es exactamente lo que ocurrió este viernes. Ambas aeronaves pasaron unos minutos en espera sobre la costa de Jaizkibel, manteniendo una separación vertical de 400 metros entre ellas mientras esperaban una oportunidad para descender con mayor seguridad.

Finalmente, las condiciones mejoraron lo suficiente y los vuelos lograron aterrizar con aproximadamente 30 minutos de retraso. Para los pasajeros puede haber parecido una maniobra tensa, pero en realidad es un procedimiento estándar que demuestra la seguridad y preparación con la que operan las tripulaciones en un aeropuerto tan complejo como Hondarribia.

One response to “Dos aterrizajes frustrados y espera sobre la costa: El reto de volar a Hondarribia”

Deja un comentario

Descubre más desde Aterriza en Donosti

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

SUSCRÍBETE

Es gratis y recibirás los últimos artículos en tu correo

Seguir leyendo