Hablar de British Airways es hablar de más de un siglo de historia de la aviación. Una aerolínea que nació cuando volar era todavía una aventura reservada a unos pocos. Con el paso de las décadas, ha terminado conectando Londres con los cinco continentes. A primera vista, resulta casi impensable que esa misma compañía, símbolo de la aviación global, opere hoy vuelos directos desde un aeropuerto pequeño y exigente. Por eso, esta es la historia de British Airways en el Aeropuerto de San Sebastián.
Los orígenes de British Airways se remontan a los primeros pasos de la aviación civil tras la Primera Guerra Mundial. El 25 de agosto de 1919, la compañía Aircraft Transport and Travel inauguró el primer vuelo comercial diario entre Londres y París. En aquellos años, volar no era un medio de transporte cotidiano, sino un acontecimiento. Los aviones eran frágiles, los billetes caros y el público, muy reducido. Apenas unas pocas empresas —como AT&T, Instone o Handley Page— se atrevían a operar rutas regulares.

Con la intención de fortalecer la aviación británica frente a la competencia europea, en 1924 el Gobierno impulsó la fusión de las principales aerolíneas. De esa unión nació Imperial Airways, que permitió al Reino Unido ampliar su red aérea de forma ambiciosa. Ya en 1925, sus aviones volaban a destinos como Zúrich, Egipto, la India, Sudáfrica, Singapur o África occidental, en una época en la que cruzar continentes por aire seguía siendo algo extraordinario.
La consolidación del sector continuó en los años siguientes. En 1935 se creó British Airways Ltd., que operaba desde Gatwick, y en 1939 el Estado británico decidió nacionalizar las grandes aerolíneas del país. De esa decisión surgieron dos gigantes: British Overseas Airways Corporation (BOAC), centrada en el largo recorrido, y British European Airways (BEA), dedicada a las rutas europeas y domésticas.


Tras la Segunda Guerra Mundial, BOAC se convirtió en uno de los grandes nombres de la aviación mundial. En 1946 inauguró vuelos transatlánticos a Nueva York, en 1948 llegó a Japón y durante los años cincuenta extendió su red por Estados Unidos. BEA, por su parte, conectó el Reino Unido con ciudades europeas como Belfast, Edimburgo, Glasgow o Manchester. Fue también la época de la revolución tecnológica: en 1952 BOAC introdujo el de Havilland Comet, el primer avión comercial a reacción, marcando el inicio de una nueva era en el transporte aéreo.
En los años setenta, BOAC y BEA acabaron fusionándose definitivamente para dar lugar a British Airways. Los comienzos no fueron fáciles. La nueva aerolínea arrastró problemas financieros y conflictos laborales, lo que obligó a replantear su modelo. Aun así, protagonizó algunos de los grandes hitos de la aviación, como la entrada en servicio del Concorde en 1976, junto a Air France. Durante casi tres décadas, British Airways ofreció vuelos supersónicos entre Europa y otros puntos del mundo, convirtiendo al Concorde en un icono de lujo y tecnología.

La gran transformación llegó en los años ochenta. Tras una profunda reestructuración y una potente campaña de imagen, el Gobierno británico decidió privatizar la compañía en 1987. Desde entonces, British Airways consolidó su posición como una de las aerolíneas líderes del mundo, fue miembro fundador de la alianza Oneworld y, en 2011, protagonizó una fusión histórica con Iberia que dio lugar al grupo IAG. Paralelamente, renovó su flota y su red, operando hoy cerca de 170 destinos con alrededor de 280 aviones.
Con todo ese alcance global, durante décadas San Sebastián quedó fuera de su mapa. Tradicionalmente, los viajeros guipuzcoanos que querían volar al extranjero debían desplazarse a aeropuertos cercanos como Bilbao o Biarritz. La situación cambió en julio de 2022, cuando la filial BA CityFlyer inauguró el primer vuelo directo entre London City y Hondarribia. Fue un hito para el aeropuerto, que apenas contaba con conexiones internacionales estables.
El buen comportamiento de esa ruta llevó a British Airways a reforzar su apuesta. El enlace con Londres se retomó en el verano de 2023 y, a partir de la temporada estival de 2024, la aerolínea amplió su presencia con una nueva conexión directa desde Edimburgo, con dos frecuencias semanales. Y el salto más reciente llegará en el verano de 2026, cuando BA CityFlyer estrenará una ruta estacional entre Glasgow y San Sebastián, también con dos vuelos por semana. Una conexión pensada para el turismo, pero que consolida al aeropuerto guipuzcoano dentro de la red de una de las grandes aerolíneas europeas.
Que una compañía nacida hace más de cien años en Londres opere hoy de forma regular en Hondarribia dice mucho de la evolución del aeropuerto y su encaje en Europa. British Airways no solo ha traído vuelos, sino una ventana directa al mundo. Demuestra que incluso un aeropuerto pequeño puede formar parte de la aviación global si la operativa y la demanda encajan.


Deja un comentario