Los pasajeros probablemente no lo han notado, pero durante varias horas de este jueves una de las ayudas de navegación más importantes asociadas al Aeropuerto de San Sebastián ha permanecido fuera de servicio. Los NOTAM (avisos que informan a pilotos y operadores de cambios o incidencias relevantes para la navegación aérea) publicados informaban de la indisponibilidad temporal del DVOR/DME SSN de Oiartzun. Esta es una instalación utilizada por las aeronaves para orientarse y conocer su distancia respecto a un punto de referencia.

La noticia puede parecer poco relevante en una época en la que los aviones utilizan sistemas de navegación por satélite cada vez más avanzados. Sin embargo, la realidad del Aeropuerto de San Sebastián es algo más compleja. A diferencia de otros aeropuertos donde estas radioayudas han perdido gran parte de su protagonismo, el VOR de Oiartzun sigue desempeñando un papel importante en la operativa diaria.
Los NOTAM publicados indicaban que tanto el DVOR como el DME quedarían fuera de servicio entre las 09:30 y las 15:30 horas. Además, se advertía de la posibilidad de que el sistema mostrase indicaciones erróneas, por lo que no debía utilizarse durante ese periodo.

Para entender su importancia conviene explicar qué es exactamente. Un VOR (siglas en inglés de «radiofaro omnidireccional VHF») es una radioayuda terrestre que permite a los pilotos conocer su posición y orientación respecto a una estación situada en tierra. El DME (equipo medidor de distancia) complementa esa información indicando cuántas millas náuticas separan al avión de esa estación. Durante décadas fueron una de las principales herramientas de navegación aérea y, aunque hoy conviven con sistemas basados en satélite, siguen formando parte de numerosos procedimientos instrumentales.
En el caso del Aeropuerto de San Sebastián, el DVOR/DME SSN de Oiartzun no es simplemente un sistema de respaldo. El identificador «SSN» es el código con el que los pilotos reconocen esta instalación en sus equipos y cartas de navegación. Forma parte de procedimientos publicados y continúa teniendo relevancia operativa. De hecho, una de las particularidades de Hondarribia es que la aproximación VOR a la cabecera 22 (situada junto al muelle de veteranos) ofrece mínimos de visibilidad vertical mejores que el resto de ayudas para determinadas situaciones meteorológicas.
Esto rompe una idea bastante extendida: que los procedimientos más modernos siempre sustituyen completamente a los anteriores. La navegación por satélite ha supuesto una auténtica revolución y permite realizar aproximaciones más precisas y flexibles. Sin embargo, en un aeropuerto rodeado por el mar, el relieve del entorno y unas condiciones meteorológicas a menudo cambiantes, disponer de varias alternativas sigue siendo una ventaja importante.
Por ese motivo, la indisponibilidad temporal del VOR no significa necesariamente que el aeropuerto deje de funcionar. Los vuelos pueden seguir utilizando otros procedimientos disponibles. Sin embargo, sí reduce las opciones con las que cuentan pilotos y controladores en determinadas circunstancias. Si durante esas horas se hubiesen producido condiciones meteorológicas con nubes bajas, la ausencia de esta ayuda podría haber tenido una mayor relevancia operativa.
La situación también sirve para recordar cómo ha evolucionado la navegación aérea. Mientras que hace unas décadas los aviones dependían en gran medida de antenas repartidas por todo el territorio, hoy combinan esas ayudas tradicionales con sistemas de navegación por satélite cada vez más sofisticados. Lejos de desaparecer por completo, muchas de esas instalaciones continúan desempeñando una función importante como complemento y respaldo.
Por eso, aunque para la mayoría de viajeros este NOTAM haya pasado desapercibido, la parada temporal del DVOR/DME SSN demuestra que algunas infraestructuras históricas siguen siendo una pieza relevante dentro del complejo engranaje que permite operar con seguridad en el Aeropuerto de San Sebastián.


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