El Aeropuerto de San Sebastián, situado en Hondarribia, junto a la bahía de Txingudi y muy cerca de la frontera con Francia, permite ver los aviones desde bastante cerca. Quienes pasean por sus alrededores o esperan un vuelo pueden fijarse en un detalle que casi siempre pasa desapercibido. Las luces de los aviones. Algunas permanecen encendidas de forma continua. Otras parpadean. Hay luces rojas, verdes y blancas. A simple vista parecen colocadas sin un orden concreto, pero en realidad cada una cumple una función muy específica relacionada con la seguridad.
Lo curioso es que muchas de esas luces no están pensadas para iluminar el camino del piloto, sino para que el avión pueda ser visto e interpretado por los demás. Están pensadas para que otras tripulaciones y el personal de tierra puedan localizar el avión o interpretar su orientación. También aportan información visual a quienes observan la operación desde la torre.
Basta imaginar la circulación de un coche por la noche. Con solo ver los faros o las luces traseras ya podemos intuir desde qué dirección viene un vehículo y hacia dónde se dirige. En aviación ocurre algo parecido, aunque el “lenguaje” es bastante más completo.
Las más fáciles de identificar son las luces de navegación, también llamadas luces de posición. Siempre muestran los mismos colores. La zona izquierda del avión lleva una luz roja y la derecha una verde. En la parte trasera se proyecta una luz blanca. Según el modelo, estas luces pueden encontrarse en las puntas de las alas, en la cola o repartidas entre varios puntos.

Puede parecer un detalle sin importancia, pero resulta muy útil. Si desde otro avión predomina la luz verde, significa que se está viendo el lado derecho de esa aeronave. Si aparece la roja, se está observando el lado izquierdo. Cuando predomina la luz blanca, significa que estamos observando el avión principalmente desde atrás. En vuelo, normalmente será una aeronave que se aleja.
Estas luces no indican por sí solas qué maniobra realizará el avión ni sustituyen a las comunicaciones por radio. Sin embargo, ofrecen una referencia inmediata que ayuda a interpretar la posición del tráfico en cuestión de segundos.
Mucho más llamativas son las luces anticolisión. Son esos destellos intensos que atraen la atención incluso desde varios kilómetros de distancia. En muchos aviones comerciales, el sistema utiliza dos tipos de luces claramente reconocibles: la baliza roja y los destellos estroboscópicos blancos.
La baliza roja es conocida habitualmente en aviación como beacon. Suele estar instalada en la parte superior e inferior del fuselaje, aunque su ubicación depende del diseño del avión. Habitualmente se enciende antes de arrancar los motores y permanece activa mientras estos funcionan.
Para el personal que trabaja alrededor del avión, la baliza roja actúa como una señal de advertencia. Indica que el arranque puede comenzar o que existen zonas peligrosas alrededor de la aeronave. No significa necesariamente que el avión vaya a moverse de inmediato, pero sí que nadie debe acercarse sin autorización a motores, hélices u otras áreas de riesgo.
El segundo sistema son las luces estroboscópicas blancas, o strobes. Producen destellos muy potentes desde las puntas de las alas y, según el modelo, también desde la cola. Su objetivo principal es hacer que el avión sea visible a gran distancia para otras aeronaves. Normalmente se encienden al entrar en pista para despegar y permanecen activas durante el vuelo hasta abandonar la pista tras el aterrizaje. En determinadas condiciones, como niebla muy densa o nubes, la tripulación puede apagarlas temporalmente si el reflejo dificulta la visión desde la cabina.
Hay otro grupo de luces que muchas personas identifican enseguida porque son extremadamente brillantes. Son las luces de aterrizaje.Aunque reciben ese nombre, también se utilizan durante el despegue y, con frecuencia, durante determinadas partes del ascenso y del descenso. Su intensidad es muy superior a la de las luces de un automóvil y permiten iluminar la pistadurante las fases próximas al suelo. Además, hacen que la aeronave resulte mucho más visible para el resto del tráfico aéreo.
Si alguna vez has esperado junto a la pista de Hondarribia al anochecer, probablemente habrás visto cómo esas luces parecen auténticos focos acercándose desde varios kilómetros antes de que el avión sea claramente reconocible.

Cuando el avión ya está en tierra aparecen otras protagonistas. Las luces de rodaje, conocidas como taxi lights, iluminan las calles por las que circula la aeronave entre la pista y la terminal. Su función principal es ayudar a la tripulación a desplazarse por el aeropuerto durante la noche o con poca visibilidad. También permiten que otros vehículos y trabajadores localicen fácilmente al avión mientras se mueve por la plataforma.
Algunos modelos incorporan además luces adicionales. Existen focos que iluminan las alas para comprobar si se ha formado hielo durante el vuelo, luces que ayudan durante los giros en tierra y otras que iluminan el logotipo de la cola. Estas últimas tienen un componente estético evidente, pero también aumentan ligeramente la visibilidad del tamaño del avión durante la noche.
Todo este conjunto forma un auténtico lenguaje visual. Los pilotos no necesitan acercarse para saber si otra aeronave está entrando en pista, alejándose o permaneciendo detenida. Basta observar qué luces están encendidas y cómo lo están haciendo.
Eso sí, conviene diferenciar entre lo que puede hacerse técnicamente y lo que se hace habitualmente en la operación diaria. Los fabricantes certifican sistemas capaces de funcionar en distintas configuraciones y la normativa establece unos mínimos. Después, cada aerolínea desarrolla procedimientos propios que buscan una operación homogénea, robusta y segura. Por eso puede haber pequeñas diferencias entre compañías sobre el momento exacto de encender o apagar determinadas luces, siempre dentro de los límites permitidos por la reglamentación y por los manuales de operación.
La próxima vez que veas despegar un avión desde el Aeropuerto de San Sebastián quizá ya no mires únicamente su silueta. Es posible que descubras que, mucho antes de desaparecer en el cielo, las luces de los aviones ya estaban contando una historia. Una historia hecha de colores, destellos y señales que permiten que miles de aeronaves compartan el mismo espacio con seguridad cada día.
Fuentes
Este artículo se ha elaborado a partir de documentación técnica y normativa sobre los sistemas de iluminación exterior de las aeronaves. Entre las referencias utilizadas se encuentran las especificaciones de certificación CS-25 de la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea, especialmente los apartados relacionados con las luces de aterrizaje, posición, anticolisión e inspección de hielo.
También se han consultado las reglas europeas SERA sobre las luces que deben mostrar las aeronaves, documentación de EASA relacionada con las operaciones en tierra y material de la Federal Aviation Administration sobre iluminación exterior y procedimientos operativos. Estos documentos se han complementado con publicaciones técnicas y divulgativas especializadas en sistemas de iluminación aeronáutica.


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