En Euskadi, por primera vez en décadas, se está planteando un cambio importante que podría beneficiar directamente al Aeropuerto de San Sebastián, también conocido como Hondarribia o Fuenterrabía.
El Gobierno Vasco ha propuesto crear una filial específica dentro de Aena, la empresa que gestiona la mayoría de los aeropuertos en España. Esta filial incluiría al propio Gobierno Vasco y posiblemente a otras instituciones locales (como las diputaciones o los ayuntamientos) como parte activa en la gestión de los tres aeropuertos vascos: Bilbao, Vitoria y San Sebastián. Es decir, Euskadi no tendría que crear un nuevo operador desde cero, sino participar en uno ya existente, pero con voz propia. Y eso es algo que, hasta ahora, ninguna comunidad autónoma ha conseguido en aeropuertos de “interés general”, es decir, aquellos considerados estratégicos por el Estado.
Esto para Hondarribia significa, por ejemplo, que el Gobierno Vasco podría tener mayor capacidad para decidir qué inversiones necesita el aeropuerto guipuzcoano. Que podría opinar sobre cómo mejorar su operativa en condiciones meteorológicas complicadas. Que podría defender rutas aéreas que conecten mejor a Gipuzkoa, sin depender exclusivamente de las prioridades que Aena tenga a nivel estatal, donde normalmente priman aeropuertos grandes como Barajas o El Prat.
El Aeropuerto de San Sebastián, pese a sus limitaciones físicas (una pista corta, orografía complicada, y pocos metros de margen), es clave para la conectividad de la provincia. Muchos guipuzcoanos lo usan para volar a Madrid, Barcelona o incluso Sevilla y Mallorca. Además, es la puerta de entrada para turistas que quieren visitar Donostia, la costa vasca o el País Vasco francés. Pero no siempre ha recibido el mismo nivel de atención que otros aeropuertos de mayor tamaño. Con una gestión más cercana y con la participación de las instituciones vascas, las decisiones podrían adaptarse mejor a las necesidades locales, y eso sería una gran noticia para Hondarribia.
Este paso no ha sido fácil. El Estado ha gestionado los aeropuertos desde siempre, y aunque el Estatuto de Gernika ya preveía la posibilidad de transferir esa competencia, nunca se había activado. Hasta ahora. En julio de 2025, el Gobierno Vasco y el central acordaron abrir formalmente una negociación para buscar una fórmula viable. Se trata de crear una subcomisión técnica que, antes de finales de año, proponga cómo se podría articular esa cogestión. No sería un traspaso total, sino una fórmula compartida: Aena seguiría existiendo, pero con una “sucursal” vasca que escuche y decida junto con las instituciones del territorio.
Para el Aeropuerto de San Sebastián, esto podría suponer, por ejemplo, facilitar inversiones que mejoren la precisión de los aterrizajes cuando hay niebla, apostar por sistemas más sostenibles, impulsar conexiones con otros medios de transporte, o promover rutas que interesen al tejido empresarial o turístico de la zona. También ayudaría a evitar que las decisiones se tomen desde lejos, sin tener en cuenta el contexto geográfico tan particular del entorno de Hondarribia.
Desde la perspectiva del Gobierno Vasco, tener voz en los aeropuertos no es solo una cuestión de orgullo institucional. Es una herramienta para planificar de forma más eficaz el futuro de Euskadi. Las autoridades han insistido en que no se trata de romper con el sistema nacional, sino de mejorar su eficiencia y adaptarlo a cada territorio. Y lo cierto es que, si el modelo funciona, podría servir de ejemplo para otras comunidades como Canarias o Cataluña, que también llevan años pidiendo algo similar.
El caso es que Euskadi ya participa en la promoción de rutas aéreas a través de entidades como Ortzibia, que opera en Hondarribia, pero eso no basta. Son medidas complementarias, sin capacidad para influir en decisiones de alto nivel como la planificación de inversiones, la estrategia de sostenibilidad o la coordinación con otras infraestructuras. La propuesta actual daría por fin ese salto.
Aún es pronto para saber si esta cogestión se hará realidad y cómo será exactamente. Pero lo que está claro es que se ha abierto una puerta que llevaba cerrada más de 40 años. Y si esa puerta se abre del todo, el Aeropuerto de San Sebastián podría volar más alto.


Deja un comentario